Debes Creértelo

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Lección 7.2

Razón de tu esperanza

Lectura 11 min · Taller de preparación · Trabajo de campo

Llega el momento en que alguien pregunta. A veces de verdad, a veces para provocar. Y la mayoría de los creyentes improvisa, se enreda y sale con la sensación de haberlo hecho fatal. Hay un mandato bíblico que resuelve eso, y contiene una palabra que casi siempre se pasa por alto: preparados.

«Estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.»

1 Pedro 3:15

Tres cosas que dice ese versículo

La estructura de cuatro partes

El modelo lo da Pablo, que contó su testimonio al menos dos veces en Hechos —ante la multitud en el capítulo 22 y ante el rey Agripa en el 26— y siempre con la misma estructura:

  1. Antes. Cómo era tu vida, qué te faltaba, qué buscabas. Sin dramatizar y sin dorarlo. Si creciste en un hogar cristiano, el «antes» puede ser el día que dejó de ser la fe de tus padres para ser la tuya.
  2. El encuentro. Qué pasó, cuándo, cómo. Concreto.
  3. El después. Qué cambió de verdad. Honestidad aquí: no digas que todo se arregló si no se arregló. Lo que cambia no es que desaparezcan los problemas, sino quién está contigo dentro de ellos.
  4. Hoy. Por qué sigues. Esta parte es la que convence a quien escucha, porque cualquiera puede tener una experiencia emocionante una vez; lo raro es seguir veinte años después.
Lo que hace creíble un testimonio

No es lo espectacular, es lo honesto. Un testimonio que dice «desde entonces todo ha sido perfecto» no se lo cree nadie que haya vivido un poco, y además pone al oyente una expectativa falsa. Uno que dice «sigo teniendo los mismos problemas y ya no los llevo solo» es creíble, y es verdad.

Ejercicio 1 · Escribe tu testimonio por partes

Las tres versiones

VersiónDuraciónCuándo se usa
La corta20 segundosAlguien pregunta de pasada, en una comida, sin mucho interés aparente. Una o dos frases y callas
La estándar2 minutosAlguien pregunta de verdad. Las cuatro partes, breves
La larga5-8 minutosTe piden que lo cuentes: un grupo, un bautismo, una conversación larga

La más difícil es la corta, porque obliga a elegir. Y es la que más vas a usar.

Ejercicio 2 · Tus dos versiones clave

Las cuatro preguntas difíciles

Conviene tener pensada una primera respuesta. No para ganar el debate, sino para no quedarte en blanco:

Te preguntanUna forma de empezar
«Si Dios existe, ¿por qué hay tanto sufrimiento?»«Es la pregunta más seria que hay, y no tengo una respuesta que la cierre. Lo que sí sé es que Dios no se quedó fuera del sufrimiento: entró en él.»
«La Iglesia ha hecho mucho daño»«Tienes razón, y no lo voy a defender. Yo tampoco sigo a la Iglesia: sigo a Cristo, y Él fue el primero en denunciar la religión hipócrita.»
«Eso es una muleta psicológica»«Entiendo por qué lo dices. Aunque la fe también me pide cosas incómodas que ninguna muleta pediría: perdonar a quien no quiero, decir la verdad cuando me cuesta.»
«¿Y los que nunca han oído de Cristo?»«No lo sé del todo. Sé que el juez será justo, y que yo sí he oído, así que la pregunta que me toca responder es la mía.»

Y la respuesta más infravalorada de todas sigue siendo: «No lo sé. Es buena pregunta, déjame mirarlo y te digo.» Da más credibilidad que improvisar, y te obliga a volver a hablar con esa persona.

La entrega

Errores comunes

Resumen
Trabajo de campo

Cuenta tu versión estándar a un hermano de tu iglesia esta semana y pídele que te diga qué no se entendió. Después, cuando surja la ocasión con alguien de fuera, usa la corta. Y anota qué te preguntaron: eso te dirá cómo mejorarla.