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Lección 7.1

Contar lo que Dios ha hecho

Lectura 12 min · 2 ejercicios · Trabajo de campo

Muchos cristianos callan lo que Dios ha hecho en su vida por miedo a sonar presuntuosos. Es un escrúpulo comprensible y está mal dirigido: cuando el sujeto de la frase es Dios, contarlo no es jactancia. Es dar testimonio, y la Escritura lo manda.

«Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma.»

Salmo 66:16

La diferencia exacta

Jactarse y testificar se distinguen por una sola cosa: quién es el sujeto de la frase.

JactanciaTestimonio
«Conseguí salir de aquello con mucho esfuerzo»«Dios me sacó de aquello, y esto fue lo que hizo»
«Tengo una fe muy fuerte»«Estaba hundido y Él me sostuvo»
Termina apuntándote a tiTermina apuntándole a Él
Deja al oyente admirado de tiDeja al oyente con esperanza para su propia situación

Jeremías lo formula como criterio general: que nadie se alabe en su sabiduría, en su fuerza ni en sus riquezas, «mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme» (Jeremías 9:23-24). Hay una forma legítima de gloriarse, y es en Él.

El mandato del endemoniado

El hombre de Gadara, recién liberado, pide irse con Jesús. Y Jesús no se lo permite: «Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo» (Marcos 5:19). Fíjate a quién lo manda primero: a los suyos, a la gente que le conoció en su peor momento. Es el público más difícil y es el que Jesús le asigna.

Por qué importa contarlo

Cómo se cuenta bien

  1. Hechos, no adjetivos. No «Dios es maravilloso», sino «pasó esto, en esta fecha». El adjetivo lo pondrá quien te escuche.
  2. Incluye el antes. Un testimonio sin el antes no se entiende ni conmueve. Pablo contaba sin adornos que había perseguido a la iglesia (1 Timoteo 1:13).
  3. Sin exagerar. Ni una coma de más. Una exageración detectada contamina todo lo demás, incluido lo que sí era cierto.
  4. Sin prometer lo que Dios no promete. Contar que Él te sostuvo en la enfermedad no es lo mismo que prometerle a alguien que se va a sanar. Cuidado con el consuelo que crea expectativas falsas.
  5. Breve. Dos o tres minutos como máximo si no te piden más. En la lección siguiente lo ordenaremos.
El testimonio del ciego de nacimiento

Le interrogan los fariseos, intentan enredarle en teología, le presionan. Y él responde con una frase que resume todo lo que hace falta: «Una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo» (Juan 9:25). No sabía responder a todas las objeciones y no le hizo falta. Tú tampoco tienes que ganar discusiones: tienes que contar lo que sabes.

Ejercicio 1 · Tres cosas concretas

Saca material de tu libro de memoria (lección 3.3). Con fechas y sin adjetivos.

El testimonio de la vida ordinaria

Hay un malentendido frecuente: creer que solo vale la pena contar lo espectacular, y que si tu conversión fue tranquila o llevas toda la vida en la iglesia, no tienes testimonio.

No es así. El testimonio no es una anécdota dramática: es lo que Dios está haciendo contigo, y eso ocurre también en la vida ordinaria. Que sigas de pie después de un año duro es testimonio. Que hayas perdonado algo que no querías perdonar es testimonio. Que no te hayas amargado es testimonio, y de los que más se notan desde fuera.

Ejercicio 2 · Recibir el reconocimiento

La otra cara. Cuando alguien te agradece algo o te reconoce un mérito, ¿qué haces?

Si el sujeto de la frase es Dios,
contarlo no es jactancia.
Es obediencia.

Errores comunes

Resumen
Trabajo de campo

Cuenta esta semana una de tus tres cosas a una persona. Una sola cosa, a una sola persona, en dos minutos. Puede ser alguien de tu casa. Después anota qué te preguntaron: la pregunta que te hagan te dirá qué parte se entendió y qué parte no.