Debes Creértelo

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Lección 7.4

Límites santos

Lectura 13 min · 2 ejercicios · Cierre del módulo 7

En muchas iglesias se enseña a decir que sí y no se enseña a decir que no. El resultado son creyentes agotados, resentidos y convencidos de que su cansancio es espiritualidad. Jesús dijo que no muchas veces, y no por falta de compasión.

«Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.»

Mateo 5:37

Jesús dijo que no

Conviene verlo con los textos delante, porque rompe una idea muy extendida:

Lo que esto enseña

Jesús no atendió todas las necesidades que se cruzaron en su camino, y sin embargo pudo decir al final: «he acabado la obra que me diste que hiciese» (Juan 17:4). Terminó su obra sin haber hecho todo lo que se le pidió. Eso solo es posible si sabes cuál es tu obra y cuál no.

El consejo de Jetro

Moisés juzgaba al pueblo desde la mañana hasta la tarde, él solo. Su suegro lo ve y le dice algo muy poco piadoso en apariencia: «No está bien lo que haces. Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo» (Éxodo 18:17-18).

Fíjate en los dos daños que menciona: te agotas y se perjudica el pueblo. Cuando una persona lo acapara todo, los demás no crecen, no sirven y no desarrollan nada. Decir que sí a todo no es generosidad: es, sin querer, quitarle a otros su parte.

El versículo que parece contradecirse

Gálatas 6 dice dos cosas seguidas que parecen opuestas: «sobrellevad los unos las cargas de los otros» (6:2) y, tres versículos después, «cada uno llevará su propia carga» (6:5).

No hay contradicción: en griego son dos palabras distintas. La primera es un peso aplastante, superior a las fuerzas de uno —una crisis, un duelo, una enfermedad— y ahí hay que ayudar. La segunda es la mochila propia, las responsabilidades ordinarias de cada cual, y esa no se la puedes llevar a nadie sin hacerle un flaco favor.

Es una carga aplastanteEs la mochila del otro
Un duelo, una enfermedad, una crisis puntualSus tareas diarias, sus decisiones, sus consecuencias
Ayudar es obedienciaAyudar de más impide que madure
Tiene un final previsibleSe convierte en permanente si tú la sostienes

Ejercicio 1 · Qué estás cargando

Cómo se dice que no

  1. Reconocimiento. «Gracias por pensar en mí» / «entiendo que hace falta». Breve y sincero.
  2. El no, claro y sin coartadas. «No voy a poder» / «no me corresponde a mí». Sin inventar excusas: una mentira para escapar convierte un no legítimo en un pecado innecesario.
  3. Alternativa, si la hay de verdad. «Puedo ayudarte con X» o «creo que Ana estaría encantada». Si no la tienes, no la inventes.
Ejemplos

Los cuatro noes más difíciles para un cristiano

Ejercicio 2 · Tu no pendiente

El descanso es un mandamiento

Conviene recordarlo, porque mucha gente lo trata como una debilidad que hay que justificar. El descanso está en los diez mandamientos (Éxodo 20:8-10), y Jesús mandó a sus discípulos apartarse a descansar en medio del trabajo, «porque eran muchos los que iban y venían» (Marcos 6:31). No descansar no es celo: es, entre otras cosas, desobediencia.

Errores comunes

Resumen del módulo 7
Trabajo de campo

Di tu «no» pendiente esta semana, en la fecha que has escrito. Después anota dos cosas: qué pasó realmente y qué vas a hacer con el tiempo y la energía que te devuelve. Lo segundo importa: un no que solo deja hueco vacío se llenará de otra cosa igual.