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Lección 5.3

Denuedo delante de los hombres

Lectura 12 min · 2 ejercicios · 1 tarea

Hechos 4 contiene una de las escenas más útiles de todo el Nuevo Testamento para este curso. Dos pescadores sin formación, delante del mismo tribunal que había condenado a su Maestro semanas antes, hablando sin encogerse. Y el texto explica exactamente de dónde salía aquello.

«Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús.»

Hechos 4:13

Tres datos de ese versículo

  1. El denuedo se notaba desde fuera. No era una convicción privada: era visible. Los jueces lo vieron antes de entender de dónde venía.
  2. No venía de la formación. El texto lo subraya: hombres sin letras. Si el denuedo dependiera de estar preparado, estos dos no lo habrían tenido. Lo cual desmonta la excusa más común: «cuando sepa más, hablaré».
  3. Venía de haber estado con Jesús. Esa es la explicación del propio texto, y encaja con la lección 5.1: la confianza delante de los hombres es consecuencia de la confianza delante de Dios.
Y el mismo Pedro, semanas antes

Conviene no olvidar que este Pedro es el que negó tres veces a Jesús delante de una criada, junto a un fuego, sin ningún tribunal delante (Lucas 22:56-57). La diferencia entre aquel Pedro y este no es de carácter, ni de entrenamiento, ni de personalidad. Entre medias pasaron dos cosas: fue restaurado y fue lleno del Espíritu. El cobarde y el valiente son el mismo hombre. Eso debería quitarte de encima la idea de que hay gente que nace con esto.

Qué pidieron cuando les amenazaron

Aquí hay un detalle que suele pasarse por alto y que cambia la forma de orar. Los sueltan con amenazas, vuelven con los suyos y oran. Y lo que piden no es protección, ni que cesen las amenazas, ni que les cambien de ciudad:

«Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra.»

Hechos 4:29

Piden denuedo, no alivio. Reconocen el peligro —«mira sus amenazas»— y piden capacidad para seguir hablando dentro de él. Y el versículo siguiente dice que fueron llenos del Espíritu y hablaron con denuedo. La oración fue concedida.

Esto tiene una aplicación directa: probablemente llevas tiempo pidiendo que Dios te quite la situación incómoda. Prueba a pedir lo otro.

Tres formas de negar sin decir «no le conozco»

Pocos cristianos niegan explícitamente su fe. Hay formas más suaves y más frecuentes:

Ninguna de las tres es una catástrofe moral, y todas erosionan lo mismo: tu propia certeza. Cada vez que escondes lo que crees, le enseñas a tu alma que no era tan importante.

Ejercicio 1 · Tus negaciones suaves

Denuedo no es agresividad

Hay que decirlo claro, porque se confunden. El mismo Nuevo Testamento que manda hablar con denuedo manda hacerlo «con mansedumbre y reverencia» (1 Pedro 3:15), y describe al siervo del Señor como alguien «amable para con todos, apto para enseñar, sufrido» (2 Timoteo 2:24).

TimidezDenuedoAgresividad
HablaCasi nuncaCuando tocaSiempre, y encima
ObjetivoNo incomodarQue se oiga la verdadGanar la discusión
Ante el rechazoSe calla y se escondeSigue, sin insistir donde no quierenInsiste y machaca
TonoSe disculpa por hablarTranquilo y claroSuperior

Jesús mismo no insistía donde no querían oírle: mandó sacudir el polvo de los pies y seguir (Mateo 10:14). Denuedo es decirlo una vez con claridad, no perseguir a nadie hasta convencerlo.

Cuatro cosas prácticas que ayudan

Ejercicio 2 · Tu oración de Hechos 4:29

Escríbela con tu situación concreta dentro. Pide denuedo, no alivio.

El que negó junto al fuego
y el que habló ante el tribunal
eran el mismo hombre.

Errores comunes

Resumen
Tarea

Lee Hechos 4 entero, que son treinta y siete versículos. Fíjate en la oración de los versículos 24 al 30 y en qué piden exactamente. Después haz esta semana esa cosa pequeña que has escrito. Una. Y anótala en tu libro de memoria.