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Lección 5.1

Confianza para acercarte

Lectura 12 min · 2 ejercicios · 1 tarea

Toda la confianza de la que habla este curso empieza en un sitio muy concreto: en cómo te acercas a Dios cuando estás a solas. Si ahí entras encogido, calculando si esta semana has hecho méritos suficientes, ninguna técnica va a arreglar lo de fuera.

«Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.»

Hebreos 4:16

El velo rasgado

Para entender el peso de ese versículo hay que recordar cómo funcionaba antes. En el templo había un velo que separaba el Lugar Santísimo. Solo el sumo sacerdote entraba, una vez al año, y con sangre (Hebreos 9:7). Para todos los demás, acercarse era literalmente mortal.

Y en el momento de la muerte de Jesús: «el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo» (Mateo 27:51). De arriba abajo, no de abajo arriba: nadie lo rompió desde este lado.

«Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo… acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe.»

Hebreos 10:19, 22
Sobre qué base entras

Lee otra vez: «por la sangre de Jesucristo». No por tu racha de lectura bíblica, no por lo bien que te ha ido la semana, no por no haber caído en aquello. El derecho de entrada no es tuyo: es prestado, y es firme precisamente porque no depende de ti. El día que peor te portes, la base es exactamente la misma que el día que mejor.

La palabra que lo une todo

El término griego que se traduce «confiadamente» en Hebreos 4:16 es parresía. Significa a la vez confianza, libertad para hablar y franqueza. Y es la misma palabra que aparece en Hechos 4 para describir el denuedo de Pedro y Juan delante del tribunal.

Eso no es casualidad, y tiene una consecuencia muy práctica: quien tiene confianza delante de Dios acaba teniéndola delante de los hombres. Y al revés: quien se acerca a Dios como un mendigo que espera ser echado, difícilmente hablará con libertad delante de nadie. El módulo entero descansa sobre esta lección.

Cuatro formas de acercarse mal

ModoCómo suenaQué olvida
El mendigo«Perdón por molestarte otra vez con lo mismo»Que eres hijo y que Él invita a pedir (Lucas 11:9)
El negociador«Si hago esto, ¿me darás aquello?»Que la gracia no se compra (Efesios 2:8-9)
El que espera a estar limpio«Cuando lleve unos días bien, vuelvo»Que se va al trono «para alcanzar misericordia», o sea, sucio
El ausente educadoOraciones correctas, sin decir nada realQue Él ya lo sabe todo y aun así quiere oírtelo decir

Sobre el tercero conviene insistir, porque es el más extendido entre los creyentes sinceros. Hebreos no dice «acercaos cuando estéis en condiciones». Dice que te acerques para alcanzar misericordia. La misericordia es, por definición, para quien no la merece. Esperar a merecerla es garantizar que nunca entres.

Ejercicio 1 · Cómo te acercas

Qué significa «corazón sincero»

Hebreos 10:22 dice que nos acerquemos «con corazón sincero». Y la Escritura da mucho margen a esa sinceridad. Job discute con Dios durante capítulos enteros. Jeremías le reprocha. David pregunta hasta cuándo. Habacuc empieza su libro con una queja. Ninguno es reprendido por hablar claro; algunos son corregidos, pero nunca por acercarse.

Lo que Dios rechaza no es la queja sincera, sino la religiosidad vacía: «este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí» (Isaías 29:13). Es decir: es peor la oración correcta y hueca que la oración desordenada y verdadera.

Prueba práctica

Si hay un tema del que no le hablas a Dios —un pecado concreto, un enfado con Él, una duda que te da miedo formular—, ahí está el punto exacto donde no te crees que puedas acercarte confiadamente. No hace falta que lo resuelvas hoy. Basta con que hoy se lo digas.

Ejercicio 2 · La oración sin editar

Escríbela aquí, o en papel si prefieres romperlo después. Sin lenguaje religioso, sin maquillar, sin buscar que suene bien. Lo que de verdad le dirías si supieras que te escucha sin escandalizarse. Que es, exactamente, la situación.

El velo se rasgó de arriba abajo.
Nadie lo abrió desde este lado,
y nadie puede volver a coserlo.

Errores comunes

Resumen
Tarea

Lee Hebreos 4:14-16 y 10:19-23 juntos, despacio. Después ora en voz alta eso de lo que no le hablas nunca. Una vez, aunque salga torpe. Es la tarea más corta del curso y para muchos la más difícil.