Debes Creértelo

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Lección 8.4 · Lección final

Plan de 90 días y examen final

Lectura 12 min · Plan completo · Examen · Cierre del curso

Has llegado al final del material. Ahora viene lo único que importa, y es lo que dice Santiago: que seas hacedor y no solo oidor. Esta lección convierte treinta y dos lecciones en un plan con fechas.

«Pero el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.»

Santiago 1:25

Los tres ciclos

CicloFocoQué debería estar ocurriendo al final
Días 1–30
Cimentar
Las tres disciplinas diarias, el libro de memoria, peldaños 1 a 3 de tu escalera Las disciplinas ocurren sin recordatorio. Tienes cuatro entradas en el libro de memoria
Días 31–60
Obedecer
Peldaños 4 a 7, tu testimonio contado a alguien de fuera, el «no» pendiente Has hecho dos cosas que hace tres meses no habrías hecho
Días 61–90
Servir
Peldaños 8 a 10, servir en algo concreto, discipular o acompañar a alguien Hay al menos una persona a la que estás ayudando a caminar
El último ciclo

Fíjate en que el tercer ciclo no va de ti. Es deliberado. Lo que consolida definitivamente lo aprendido es pasárselo a otro: «lo que has oído… esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros» (2 Timoteo 2:2). No hace falta que seas un experto: basta con ir un paso por delante de esa persona.

Ejercicio 1 · Tu plan de 90 días

Examen final

No hay nota. Es una comprobación de que tienes cada pieza construida y a mano. Marca solo lo que sea verdad ahora mismo.

Las diecisiete piezas

Menos de 10: vuelve a los módulos de las piezas que faltan. Entre 10 y 14: lo que falta es ejecución, no comprensión. Más de 14: ya no estás haciendo un curso, estás viviendo un sistema.

Vuelve al principio

Recupera dos cosas que escribiste al empezar: tu diagnóstico de las siete áreas (lección 1.4) y tu definición de lo que sería creértelo de verdad (lección 1.1). Léelas ahora.

Ejercicio 2 · El antes y el después

Lo último

Vale la pena repetir la idea con la que empezó todo esto, porque ahora significa algo distinto que en la primera página.

Creerte de verdad lo que Dios dice sobre ti no es llegar a un estado en el que ya nunca dudes. Esa persona no aparece en la Biblia: aparecen Gedeón escondido en un lagar, Moisés preguntando quién era él, Pedro llorando fuera, Elías bajo el enebro, un padre gritando «creo, ayuda mi incredulidad». Y Dios trabajó con todos ellos.

Creértelo es otra cosa: es que lo que Dios ha dicho pese más que lo que tú sientes. Sigues dudando, y obedeces. Sigues teniendo miedo, y hablas. Caes, y vuelves antes que la última vez. No porque te hayas convencido a base de repetirte frases, sino porque lo has comprobado en tu propia vida las veces suficientes como para que la duda deje de tener el voto decisivo.

Eso no se consigue leyendo. Se consigue permaneciendo en la vid, obedeciendo en lo pequeño muchas veces, y anotándolo para que tu memoria no te lo robe. Todo este curso es un andamiaje para eso. Y como todo andamiaje, llega el momento de retirarlo: lo que queda en pie no es el curso, es lo que Él está edificando.

No tienes que convencerte de nada.
Ya está escrito.
Tú solo tienes que tomarle la palabra.
Fin del curso

Tu último ejercicio

Cierra esta página y haz hoy la primera cosa de tu plan de 90 días. Hoy, no mañana. El día uno empieza cuando haces algo, no cuando terminas de leer.

«Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.»

Filipenses 1:6