Debes Creértelo

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Lección 6.3

El temor al qué dirán

Lectura 12 min · 2 ejercicios · Trabajo de campo

De todos los temores, este es el que más obediencias paraliza. Y la Biblia le pone un nombre muy gráfico: lazo. No dice que sea una debilidad comprensible. Dice que es una trampa donde se queda atrapado el pie.

«El temor del hombre pondrá lazo; mas el que confía en Jehová será exaltado.»

Proverbios 29:25

La pregunta de Pablo

Pablo la formula sin dejar espacio a la ambigüedad:

«¿Busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.»

Gálatas 1:10

Conviene entender bien qué está diciendo y qué no. No está diciendo que haya que caer mal a la gente, ni que la aprobación ajena sea siempre pecado. El mismo Pablo dice en otro sitio que procura agradar a todos en todo, para ganar a algunos (1 Corintios 10:33). La diferencia está en el verbo buscar: una cosa es tener en cuenta a la gente, y otra muy distinta es que su aprobación sea el motor de lo que haces.

La prueba

Pregúntate: si esto no lo viera ni lo supiera nadie, ¿lo seguiría haciendo? ¿Y si todos lo desaprobaran, ¿lo dejaría de hacer? Las dos respuestas juntas te dicen quién está gobernando. No se trata de despreciar la opinión ajena, sino de saber quién tiene el voto decisivo.

Los que creyeron y no lo dijeron

Hay un versículo en Juan que debería incomodarnos a todos:

«Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.»

Juan 12:42-43

Creían de verdad. No eran incrédulos. Simplemente calcularon lo que les costaría decirlo y les pareció demasiado. Y el texto no es amable con ese cálculo: lo llama amar más la gloria de los hombres.

Antes de juzgarlos, conviene recordar que lo que estaba en juego era real —la expulsión de la sinagoga significaba perder comunidad, comercio y familia—. Y aun así, el veredicto del texto es el que es. Los costes reales no cambian la naturaleza de la decisión.

Tres miedos debajo del «qué dirán»

MiedoCómo suenaQué dice la Escritura
Al rechazo«Me van a mirar raro, perderé amigos»Juan 15:18-19: si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes
A la vergüenza«Voy a hacer el ridículo»Romanos 1:16: no me avergüenzo del evangelio
A la pérdida«Me puede costar el puesto, la relación»Mateo 16:25: el que pierda su vida por causa de mí, la hallará

Y una cosa más, que ayuda mucho en la práctica: casi siempre sobrestimas cuánto se fijan los demás en ti. Lo que tú vives como un momento memorable de exposición, para el resto fue una frase entre cincuenta que oyeron ese día. Los espías creían saber lo que pensaban los gigantes, y se equivocaban por completo.

Ejercicio 1 · De quién dependes

Cómo se rompe el lazo

  1. Sustituyendo la audiencia. No es dejar de tener público: es cambiar de público. «Como para el Señor y no para los hombres» (Colosenses 3:23). El que hace su trabajo delante de Dios no necesita que se lo aplaudan para saber que está bien hecho.
  2. Comprobando la predicción. Casi siempre imaginas una reacción mucho peor de la que ocurre. La única forma de saberlo es hacerlo una vez y mirar qué pasó de verdad. Eso es exactamente para lo que sirve la escalera de la lección anterior.
  3. Aceptando el coste real cuando lo hay. A veces sí pasa algo: se enfrían amistades, te miran distinto. La Escritura no lo oculta ni lo minimiza; lo pone en la balanza y dice que compensa (Mateo 5:11-12).
  4. Buscando gente que aplauda lo correcto. Si todo tu círculo desaprueba la obediencia, necesitas ampliar el círculo. De eso va la lección 8.1.
Una distinción importante

Ser rechazado por ser desagradable no es ser rechazado por Cristo. Pedro lo aclara: que nadie padezca «como homicida, o ladrón… o por entremeterse en lo ajeno» (1 Pedro 4:15). Si la gente se aleja porque eres insistente, arrogante o das lecciones, el problema no es el evangelio. Revísalo con honestidad antes de consolarte con la persecución.

Ejercicio 2 · Comprueba la predicción

Elige una cosa concreta que no haces por el qué dirán. Escribe tu predicción, hazlo y compara.

El temor del hombre es un lazo.
Y un lazo solo se afloja
moviendo el pie.

Errores comunes

Resumen
Trabajo de campo

Haz esta semana esa cosa que has escrito, la que no haces por el qué dirán. Y antes de hacerla, escribe tu predicción con detalle. Después compara. En la mayoría de los casos la diferencia entre lo temido y lo ocurrido es tan grande que ese solo ejercicio vale por toda la lección.